miércoles, 7 de agosto de 2013

Yo tengo... ¿una promesa?

Yo creo que es fácil vivir una vida de cristiano, lo único que debemos hacer era amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas; y amar al prójimo como a mi mismo. No es algo tan difícil de hacer, sólo debes orar y creer en Jesús, tener una relación personal con Él y practicar o aplicar todo lo que se nos enseña en la Biblia. Ser Justo es posible. Difícil es para aquellos que no lo hacen.!
Yo observaba a la gente que está llena de promesas y llena de profecías en su vida, gente que sería grande en el Reino de Dios y el sólo escuchar las proclamas que les hicieron eran dignos de respeto; pero, ¿Por qué son solo grandes cosas a un tiempo futuro?; ¿por qué hay que esperar tanto?; ¿acaso no sería mas fácil que se convirtieran en su futuro en tan sólo unos instantes?.
Yo tenía tantas preguntas y tan sólo una respuesta: procesos. Esa palabra que me cansé de escuchar y que quizás por solo conocerla no le daba la importancia que se merece. Proceso significa, según la RAE, "conjunto de fases sucesivas de un fenómeno"; "curso transcurso del tiempo"; "tratamiento conjunto de operaciones a que se somete una cosa para transformarla"; " Conjunto de las diferentes fases o etapas sucesivas que tiene una acción o un fenómeno complejos". En todas las definiciones vemos que es un conjunto de fases o niveles sucesivos que lleva tiempo y logra transformar a algo o alguien.
Los procesos no son del todo agradables porque para poder transformar algo se necesitan muchos retoques dolorosos. Más que retoques son golpes, dónde uno es destrozado, derribado y vuelto a formar, construir. Es una etapa sucesiva por lo tanto apenas terminamos una fase nos metemos de nuevo en otra, hasta que sea completa la transformación. Somos nosotros un bloque de mármol y Dios con un cincel y un martillo dándonos forma.
Las personas que llevan promesas suelen desesperarse por su cumplimiento. Otra de las cosas que he visto es que éstas personas suelen ser orgullosas, también de que piensan que por tener una promesa pueden hacer lo que quieran porque "si Dios lo dijo, Dios lo cumple" y luego están los temerosos. Estos factores son lo que pueden abortar o retrasar por años una promesa.
Dios no otorga nada gratis, siempre exige una acción de nuestra parte. Dios nunca va a dejar vasijas de barro sin terminar, Él siempre entrega la obra terminada. Dios siempre nos muestra nuestro estado final porque si nos mostrase nuestros procesos, directamente desistiríamos de cualquier promesa dada por más gloriosa que sea. Hay un precio que pagar, hay que hacer sacrificios...
Cada uno es responsable de acercar o alejar el propósito en su vida. Si en vez de andar jugando e hiciésemos hincapié en Dios, muchos dormidos serían despertados. Hay un versículo que llamó mi atención, Josué 1:9 (NTV), dice así:
Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”».
No hay que perder de vista hacia donde vamos, por más que las cosas se tornen un poco oscuras y no veamos una salida aparente, aún cuando ni si quiera escuchemos la voz de Dios, todo esta bajo control, la Biblia es nuestra espada y está llena de instrucciones.
Atiende a mis palabras, hijo mío; préstales atención.  Jamás las pierdas de vista, ¡grábatelas en la mente!  Ellas dan vida y salud a todo el que las halla. Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida.  Evita el decir cosas falsas; apártate de la mentira.  Mira siempre adelante, mira siempre de frente.  Fíjate bien en dónde pones los pies, y siempre pisarás terreno firme. No te desvíes de tu camino; evita el andar en malos pasos.
          Proverbios 4:20-27(DHH)
Para ir terminando, si tenemos una promesa hay que caminar sobre ella haciendo que se active en nosotros. Creyendo y comportándonos como si ya fuesemos lo que deberíamos ser. Es mirar más alla de lo que se ve, caminar dónde nadie a caminado y confesar lo que nadie jamás ha confesado. Siempre con la mirada puesta en Jesús.

domingo, 4 de agosto de 2013

¿Quién es justo?


"Decid al justo que le irá bien"
                               Isaías 3:10 (a)RVR60


Desde los púlpitos suelo oír ese versículo. Llamó mi atención porque dice: le irá bien; y cuando miró  a mi alrededor a veces no le suele ir tan bien a las personas que les dicen justas. El significado de justo es, según la RAE, "Que obra según justicia y razón." .  Ahora, ¿es ése el significado que le da Dios a una persona justa? Porque si fuese ése, a la gran mayoría le iría más que solamente bien. Investigando me doy cuenta que en dice: "Pues el simple acto de escuchar la ley no nos hace justos ante Dios. Es obedecer la ley lo que nos hace justos ante sus ojos." Romanos 2:13 (NTV) . Eso cambia un poco el concepto anterior, no es aquél que obra con justicia, discerniendo lo bueno o lo malo, sino que es el que obedece la ley de Dios.
A todas aquellas personas que hacen lo que dice Romanos 2:13, les va a ir bien, no cabe duda de eso; en otro pasaje de la Biblia, dice: "mas el justo por su fe vivirá". Habacuc 2:4 (b)(RVR60) . Fe, en éste concepto,  significa fidelidad, creencia entre algunos conceptos. Por eso, en Romanos 5:1 (NTV),  se lee: "Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros." . No hay que confundir la gracia de Dios con los roles que debemos tomar, porque claro, es más fácil asentarse en que ya somos justos que en debemos obedecer la ley. Si nos está yendo bien pero no cumplimos con los requisitos que nos enseña la Biblia, es sólo pura gracia de Dios pero eso no durará para siempre, Dios no bendice a aquellos que hacen las cosas contrarias a lo que Él establece.
En Romanos 3:31 (NTV) se lee
"Entonces, si hacemos énfasis en la fe, ¿eso significa que podemos olvidarnos de la ley? ¡Por supuesto que no! De hecho, solo cuando tenemos fe cumplimos verdaderamente la ley."
Seamos prudentes y busquemos el favor de Dios de la manera correcta. Nos sorprendería saber las cosas grandes e inimaginables que hace Dios con los justos.